Son los otros,
los subterráneos, los que atraviesan los ojos, concentran alas o mariposas, los otros, que tienen el mismo sueño dos veces, que se angustian de despertar solos, hundidos en la carne del otro por no ser uno mismo, ser la piel del otro, del que habla, del que recoge disperso las caricias para morir después, asumirse a la intemperie de los otros, que son uno, con la única palma de la mano en la tierra, en la esfera firme donde los hombres aparecen con el sol para volver a ser otro. Yo te sé. Tú me desconoces. Beatriz Saavedra Gastélumterça-feira, 25 de agosto de 2026
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